COMERCIO EXTERIOR 8 / INTERNACIONAL LA GACETA DEL LUNES, 10 DE OCTUBRE DE 2005 Noruega, un país volcado en la tecnología avanzada y la energía Naturaleza y cultura, las bazas turísticas La oferta de naturaleza y cultura noruega cada día atrae a más turistas españoles, como muestran los datos recientes del sector, aunque aún sigue siendo superior el atractivo de España para los ciudadanos noruegos, que incluso llegan a invertir en una segunda residencia en nuestras costas. No obstante, las estadísticas muestran un fuerte tirón en los viajes de españoles con destino a Noruega en los últimos 12 años, en los que se ha pasado de las 51.000 pernoctaciones turísticas en 2003 a las 177.289 de 2004, tras un excelente año 2003, con un registro de 180.476 pernoctaciones. Este año, hasta el mes de julio, ya se han registrado 101.924 noches de hotel reservadas por turistas españoles. Lo que no ha variado es la escasa presencia de empresas españolas en el sector, que sólo participan como intermediarios, ya que las grandes cadenas hoteleras de nuestro país siguen mirando hacia el Este, el Caribe o los países de la cuenca mediterránea. Según los últimos datos, Alemania es el país que lidera el ránking de pernoctaciones de turistas en Noruega por nacionalidad con un porcentaje del 18%, seguida por Dinamarca, con un 14%, el Reino Unido, con el 12%, Suecia, con el 11%, Estados Unidos, con el 7%, los Países Bajos, con 6%, y Francia, con un 5%. La riqueza natural del país, con fenómenos tan peculiares como el sol de medianoche o la aurora boreal, y su diversa oferta cultural se unen a una industria hotelera que en 2003 contaba con 1.099 establecimientos y una capacidad de 143.799 camas con una buena relación calidad-precio. Las relaciones comerciales hispano-noruegas siguen en alza y con potencial para crecer ISABEL RODRÍGUEZ Madrid. La estabilidad política de Noruega, su fortaleza económica y la cualificación de su mano de obra son algunas de las razones para invertir en este país nórdico. De hecho, a pesar de la alta carga impositiva y el colosal sistema de protección social de Noruega, el país se sitúa este año en el noveno puesto en la clasificación elaborada por el Foro Económico Mundial que mide la competitividad económica. El crecimiento de la economía noruega continuó en la primera mitad de 2005, en la que la industria de servicios se benefició del crecimiento del gasto del consumidor, la construcción recogió los beneficios del aumento de la inversión inmobiliaria y la industria manufacturera experimentó un aumento de la demanda exterior y de la inversión petrolera. No obstante, la agencia estadística recortó el pasado mes sus previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para este año al 2,6%, respecto al 3,1% previsto anteriormente, debido a una producción de petróleo y gas inferior a la esperada. Crecimiento Para 2006, la agencia prevé una expansión del 2,2% y del 1,9% en 2007 que se elevará en 2008 con un crecimiento estimado del PIB del 2,7%. La entidad también prevé que en los próximos años persista la fortaleza de la corona noruega, las bajas tasas de inflación, en torno al 2,4%, y que los tipos de interés no registren variaciones respecto al actual 2%. Tras la victoria electoral de la coalición roji-verde, liderada por el laborista, Jens Stoltenberg, el pasado 12 de septiembre, el futuro Gobierno noruego se ha comprometido a reducir la tasa de paro, situada en el 3,4% de la población activa y a un “reparto más equitativo de la riqueza” del país. No obstante, Stoltenberg ya ha advertido que, aunque el Fondo del Petróleo noruego tiene suficiente dinero para soportar las promesas de campaña (unos 153.000 millones de euros), el gasto excesivo subiría la inflación y conduciría a un recalentamiento. La economía noruega demuestra una gran fuerza innovadora, por su especialización en sectores que requieren una avanzada tecnología, como la acuacultura y la industria pesquera más puntera o el sector energético, en campos como el hidroeléctico, los hidrocarburos, el gas natural o las energías renovables, que resultan interesantes para el inversor. Hasta ahora, los principales países inversores en Noruega son los vecinos nórdicos, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos o EEUU, mientras que España es un inversor “modesto”, como señala el consejero comercial de la embajada de Noruega en Madrid, Ole Homb, aunque ha ganado terreno en los últimos años en ciertos sectores como el textil. Respecto a la relación comercial entre España y Noruega, los últimos datos de julio de 2005 muestran que las importaciones españolas han subido un 67,73% desde el pasado año, impulsadas por la maquinaria y los automóviles, los cereales o el aceite, hasta acercarse a los 6.000 millones de coronas, mientras que las exportaciones desde Noruega, también subieron, pero a un ritmo más modesto del 15,07% desde 2004, superando los 10.000 millones de coronas, con un especial predominio del gas natural y el salmón fresco y congelado. “Aún queda mucho potencial para crecer en los negocios entre España y Noruega”, explica el consejero comercial, que destaca que “los mercados se están abriendo y culturalmente los dos países se entienden cada día mejor”, además “el español es ya el segundo idioma más estudiado en Noruega, después del inglés”, señala Homb. Relaciones con la UE Actualmente, los países europeos son los principales clientes y suministradores de Noruega. En cuanto a las importaciones, destacan naciones como Suecia, con un 16,1% en 2003, Alemania, con el 13,3%, Dinamarca, con un 7,9% o el Reino Unido, con un porcentaje del 7,2%. Respecto a las exportaciones, sobresalen los envíos al Reino Unido, que suponen un 21,3%, del total europeo, a Alemania, con el 13%, Países Bajos, con el 9,6% o Francia, con un 8,2%. “El hecho de que Noruega no pertenezca a la UE apenas supone trabas comerciales para el país”, explica Homb, que recuerda que Noruega coopera estrechamente con Bruselas a través del Espacio Económico Europeo y que, salvo pequeñas incidencias en temas pesqueros en los últimos 10 años, no hay conflictos en este sentido. La incorporación del país a la Unión Europea, que ya fue consultada a la población en 1972 y 1994 con resultado negativo, no ha supuesto un tema dominante en la campaña electoral, además de que es un punto de conflicto en la coalición gobernante. Mientras el Laborismo es partidario de la incorporación a la UE, sus socios son euroescépticos y no se prevé un nuevo referéndum de entrada en la UE, sobre todo tras los recientes fracasos cosechados por el proyecto de Constitución Europea en las consultas populares celebradas en Francia y Holanda. Las naciones europeas son los principales clientes y proveedores de Noruega El país se sitúa en el noveno puesto en competitividad, según el Foro Económico Mundial Una potencia petrolera con recursos aún no explotados Noruega es en la actualidad el tercer mayor exportador de petróleo del mundo, tras Arabia Saudí y Rusia, y el primer exportador y segundo mayor productor de gas europeo y cuenta con importantes recursos aún no explotados en zonas como el mar de Barents, por lo que las oportunidades en este sector son abundantes. Buena prueba de ello fue el contrato que Dragados Offshore, una filial de ACS, se adjudicó en febrero de 2003 para construir en Cádiz una planta de licuefacción de gas natural de 25.000 toneladas de peso y el tamaño de dos estadios de fútbol para la firma noruega Statoil, que este verano fue transportada por mar al Círculo Polar Ártico en una complicada y exitosa operación. Dragados ha demostrado su alto nivel tecnológico al hacer posible este ambicioso proyecto, que con una inversión de 170 millones de euros, había congregado la atención del sector energético internacional. Las recientes elecciones arrojan sin embargo cierta incertidumbre sobre el sector, ya que la vencedora coalición de centro-izquierda no comparte opiniones sobre la extracción de petróleo y la generación de gas. Las compañías reanudaron la exploración en el mar de Barents este año después de que finalizase un periodo de prohibición de tres años. El Partido Laborista del futuro primer ministro Jens Stoltenberg apoya la extracción petrolífera en estas aguas, pero sus aliados socialistas quieren frenarla al considerar que supone una amenaza medioambiental. Noruega bombea tres millones de barriles de petróleo diarios y, aunque sus reservas no suponen más que el 1% de las reservas globales conocidas, el país presenta la particularidad de exportar el 90% de su producción petrolífera. En gas natural, su situación es algo diferente, ya que cuenta con el 3% de las reservas mundiales y la producción ha crecido en los últimos años.